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De novelas y palabras sin hilatura...


Me asombran infinitamente aquellos que son capaces de hilar letras e ideas y lograr algo tan maravilloso como una novela o incluso una publicación periódica. A mí y a mi déficit de atención nos parece una labor titánica, compleja, totalmente admirable. 

Yo escribo por pulsaciones. Si un día la maraña mental ya no me da para más, si siento (como siento tanto últimamente) que o escribo o reviento, me pongo frente al monitor y me suelto en un "tiqui, tiqui" casi siempre poco armonioso, hasta que me parece que el veneno ha sido totalmente extraído. Tengo mis temporadas; a veces escribo como enajenada, a veces me da la constipación y no sé ni por dónde empezar.

Y en cuanto al tamaño de la audiencia no es que no me interese, pero para ser honesta no me importa si me leen 1,5 ó 20. Comparto mis publicaciones porque además del desahogo que conllevan, me gusta creer que quienes las leen lograrán sentir algo, aunque sea hueva, pero algo. Me asombra de sobremanera cuando me encuentro con alguien a quien no veo frecuentemente y me comenta que lee y disfruta mis posts aunque nunca deje un "me gusta" o un comentario. 

Hay mucho de cierto en que los que solemos publicar constante y fervientemente en blogs, Facebook, Twitter o cualquier simil, tenemos un tanto - o un mucho - de exhibicionistas, pero en mi caso y sin afán de negarlo ni justificarme, les digo que eso es parte de mi personalidad. A mí tantito me rascan y suelto la sopa y cuento mi historia, lo cual me ha traído más problemas que satisfacciones, pero ni modo, soy de palabra fácil y honesta, y aún así, por más que escriba y parezca que con ello me delato, en el fondo siempre hay mucho más.

Vayan ustedes a saber si últimamente, con tanta "escribidera", estoy intentando desenredar ese nudo que traigo en el estómago y que se está haciendo cada vez más y más grande porque a últimas fechas me ha dado por pisar el acelerador como quien no está viendo que se va a estampar. De esas veces en las que todo se está haciendo más fuerte y por ende más peligroso. Lo cierto es que el tacómetro ya está vibrando de una manera un tanto aterradora, pero cualquier conductor que presuma de saber manejar, sabe que si ahorita metiera freno en seco, igualmente me estamparía, sólo que en circunstancias mucho más penosas a que si fuera bajando la velocidad poco a poco... pero... ¿Y eso cómo pinches-se hace? Además... acelerar se siente TAN bien, tan natural...

¿Ven? ¿Ven como a veces mis posts no tienen ni pies ni cabeza? y no es necesario rascarle demasiado, las más de las veces son sólo el reflejo de como se siente la autora, y siendo así, me imagino que nunca voy a lograr escribir una novela.

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.