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De encuerarse...


Oh, queridos y moralinos lectores, si esta frase introductoria les causa incomodidad, los invito a retirarse, pero si les causa morbo, los invito a imaginarme tecleando este post con una mano, mientras con la otra le doy un trago al tinto que, al parecer, ya no me quiere abandonar. Pero favor de no preocuparse al respecto, no es que haya comenzado a tener problemas con el alcohol, es que últimamente ando sintiéndome la tal Olivia Pope y el vino es parte del cliché; así como cuando en mi infancia vi una película en donde una chavita pisaba hojas para hacer ovillos de estambre y tejer no me acuerdo ni qué y me puse a recolectar y pisotear hojas... (Y es así como aparece mi déficit de atención, gracias.)

Pero bueno... comienzo contándoles que encontrar una imagen para ilustrar esta entrada fue toda una experiencia, porque obviamente cualquier término parecido que teclée en Google me dirigió a una serie de fotos más bien porno, protagonizadas por personas de todos los colores, sabores y edades. Algunas interesantes, no lo niego, pero casi todas más bien fuera del contexto que estaba buscando darle a estas letras. Así que lo intenté con "erotism" y bueno, se logró la imagen que aparece arriba. Me interesaba que quienes aparecieran en ella estuvieran a medio vestir y en un ambiente no tan... colorido, digamos.

En fin. En días pasados hablaba con alguien, con un afortunado encuentro, sobre la delgada línea entre el erotismo y la pornografía, y por supuesto que no hubo manera de evitar hablar de las sombras del tal Grey, al que no pienso dar más líneas porque para eso tengo ya un post entero al respecto (http://kokovpuro.blogspot.mx/2012/10/de-las-50-sombras-de-grey.html)

Anyfokinways... en este post no voy a hacer un análisis de las claras diferencias entre ambas cosas, más bien me quedé pensando en lo complicado y al mismo tiempo fácil que puede resultar "encuerarse" frente a alguien. Ya tengo también un texto en el que hablo del grado de intimidad que hay en irse a la cama con alguien y en compartir la cama con alguien, quenoeslomesmo (http://kokovpuro.blogspot.mx/2011/07/de-intimidad-y-sexo.html) y bueno, lo que da pie a esto no es muy distinto. 

Creo, desde el fondo de mi perturbado corazón, que quitarse la ropa puede ser una cosa bien pero bien fácil y que para aquellos a los que, por el motivo que sea, no se les facilita tanto, existen ciertas sustancias cooperadoras y por demás deshinibidoras a las que ustedes pueden nombrar mentalmente según lo manden su paladar y su cartera y que, cabe señalar, también pueden tener nombre de persona. 

Y pues nada, sucede que uno se despoja del disfraz y lo que queda es pura honestidad visual, peeeero... encuerarse de a de veras es un tanto más complicado. Más allá de los personalísimos traumas físicos, encuerarse de a de veras es nada más y nada menos que quedar a la deriva y a merced del tiempo que vaya a transcurrir sobre la cama. Y pues nada, que ahí uno habla a besos, con las manos, con los movimientos, con la mirada, con sonidos, ahí uno se vuelve, en los casos más afortunados, meramente bárbaro, bestial y sólo responde a impulsos y provocaciones.

Y así, al igual que en el mundo exterior, no todo el mundo se entiende y no todo el mundo habla el mismo lenguaje, y es más, no siempre lo que "escuchamos" nos resulta seductor. A veces el lenguaje es tan claro que incluso puede llegar a decir cosas tan desafortunadas como "Estoy pensando en alguien más", y ese es quizá uno de los ejemplos más pinches de ruido en ese tipo de comunicación. Ejemplos como ese, y menos (y más) desafortunados, hay varios y se los dejo de tarea. 

¡Ah! pero Dios y todas las deidades conocidas bendigan por siempre a aquellos que logran entablar una profunda conversación en un espacio tan mínimo, en ese lugar imaginario en donde ya no hay para donde correr. El mismo Dios y las mismas deidades bendigan por siempre a aquellos que no logran estar solos 5 minutos sin ponerse las manos encima; a aquellos que logran olvidar, aunque sea momentáneamente, lo que alguien muy querida me dijo alguna vez: "Lo primero que se acaba son los besos". Dios bendiga por y para siempre a las esquinas de colores y a mi déficit de atención que, de no poner punto final en este momento, les contaría una historia.

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.