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Perfectos Desconocidos.

"La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando"  Ernest Hemingway.

El fin de semana me topé con una película a la que le traía ganas desde hace meses. Por cortesía de Netflix por fin pude ver "Perfectos Desconocidos", una película española cuya trama se centra en un grupo de amigos que en una cena casual deciden jugar a poner sus celulares al centro de la mesa y a leer en voz alta cualquier mensaje/notificación o a contestar en altavoz cualquier llamada entrante.
Habiendo varias parejas en la mesa, algunas con problemas evidentes, era lógico que el resultado podía ser desastroso. El título no podrá ser más apegado a lo que sucede, pero hasta aquí los spoilers. Véanla. Da mucho en qué pensar.
Al terminar de verla me pregunté cuántos de mis amigos se atreverían a jugar ese juego conmigo, o, mejor aún, con cuántos de ellos me atrevería a jugarlo yo. Llámenlo misterio (in)necesario, pero me gustó pensar que no con todos.
Hoy en día quienes somos asiduos…

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

Fologüers.