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De flores, líneas y otras cosas imaginarias.

Cuando vi pasar esta imagen en Twitter hace unos días pensé que si alguien hoy me preguntara quién soy y qué espero, bien podría mostrar esta ilustración. 
Estuve involucrada hasta las trancas en una historia que duró casi 8 años. No muchos lo sabían y de quienes lo supieron en su momento, pocos lo entendieron. Pero es que no se está con otro para que lo entiendan todos, sino porque uno se entiende mejor con ese otro que con nadie. En ese entenderse se crean acuerdos, complicidades, guiños y claves que una vez que todo termina solamente entienden y lloran los involucrados.
Pero en realidad no vengo aquí a hablar precisamente de esa historia, ya habrá más oportunidades para ello, vengo a usarla de introducción y referente para explicar por qué una sola imagen puede decir tanto de los últimos dos años de mi vida. 
Se dice que un parteaguas es una línea imaginaria. En 2018 dibujé un parteaguas con un plumón Sharpie imaginario, claro, como imaginaria ya me estaba pareciendo la historia…

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

Fologüers.