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De un capítulo de las tal Aparicio y del Origen...


"Dreams feel real while we're in them. It's only when we wake up that we realize something was actually strange" Inception

Primero que nada, agradezco mucho a @yez_11 por tomarse la molestia de buscar las líneas que encontrarán al final de esta entrada y que aparecieron en algún capítulo random de "Las Aparicio". Las retomé para este blog porque las sentí atinadas, claras y sobre todo porque el tema que tocan, ya me había rondado la cabeza más de una vez.

Soy capricornio, tiendo a la idealización por naturaleza y para acabar con el cuadro, alguna influencia de algún otro ascendente astrológico hace que mis límites sean tan amplios que, a simple vista y con ganas de equivocarse, parecieran no existir. 

Sin embargo, me bastan las palabras adecuadas (o quizá "inadecuadas") para "despertar", y quizá tales palabras equivaldrían a tronarle los dedos o aplaudirle a alguien que está en trance.

La película "Inception" hace un análisis metafórico y un tanto comparativo entre "el sueño" y "la realidad". Sin entrar en detalles, tomo como ejemplo la parte en que sus protagonistas no pueden salir tranquilamente de sus sueños simplemente con escuchar música de Edith Piaf ("Rien de Rien", para hacérmelo más empático) y en que para forzarlos a despertar, lo hacen por medio de una "patada": "The Kick". La sensación que les provoca es aquella que todos hemos experimentado cuando al estar dormidos, de pronto sentimos que caemos y eso nos lleva abrir los ojos.

Así tal cual, me pasa a mi; ese es mi proceso de sanación, cuando logro ver las cosas y a las personas tal y como son, sin atributos patrocinados por esta que escribe y sin el adorno de las palabras que hayan podido regalarme en el trayecto y que para mí tienen tal valor e importancia, que las mantengo frescas hasta que se demuestra la contrario y hasta que sin más remedio, el ídolo cae en cachitos. Eso, es mi "kick".

Quizá en esto de las relaciones humanas en general, no he aprendido a retirarme a tiempo. Tiendo a llevar todo siempre hasta las últimas consecuencias y aunque lo parezca, no es por terca; es porque vivo un choque constante entre lo que creo ver en una persona y lo que en realidad hay debajo. Es básicamente porque en el fondo siempre guardo la esperanza de que esas dos cosas en realidad sean una sola; o lo que es lo mismo, me mantengo crédula y aferrada al "What if..." hasta que en verdad no hay más motivos para ello.

Sin más por el momento, dejo aquí, el texto ese del programa aquel:

"Idolos de barro, ídolos de piedra, figuras toscas u obras maestras creadas por los hombres con el fin de ser las depositárias de su fe, su devoción, su destino de pobres mortales...

Pero también hay ídolos de carne y hueso, personas a las que consideramos tan extraordinarias, tan de una sóla pieza, que al igual que a esas figuras de barro o piedra, las convertimos en objeto de nuestra devoción, y al hacerlo, los obligamos a cargar con la responsabilidad de no fallarnos, de cumplir siempre con nuestras expectativas, so pena de ser derribados de su pedestal. Porque no hay peor traición que la de un ídolo que se revela para mostrarse ante nosotros tal y como es.

 Los ídolos se crean, se veneran y luego se destruyen; los ídolos caen por su propio peso o son sustituidos por otros que habrán de caer también algún dia, lo mismo que los ídolos de carne y hueso que se derrumban en el momento mismo en que defraudan a sus adoradores ¿Qué queda cuando un ídolo se derrumba, o baja de su pedestal por su propio pie? ¿El vacío, la decepción, la pérdida de la fe en el otro?, cosas que nos hacen preguntarnos ¿En qué se puede creer entonces?"

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.