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De Gente en tránsito e historias de la 5a Av...

Recibí un mail a manera de recordatorio-agradecimiento que me dejó en tremendo flashback...


No me acordaba que hace 5 años, el 3 de Julio del 2005, estaba en NY, caminando por la 5a Avenida y para ser exactos saliendo de FAO Schwarz con PJ cuando sonó su celular para cambiarnos un viaje que, a decir verdad, iba de mal en peor.


PJ y yo fuimos de esas historias que dizque hacen "click" instantáneo. Nos conocimos en Las Vegas gracias a una amiga en común y fue tal el seudo click, que esa misma amiga se enojó con ambos después de ese viaje porque, sin querer, nos dedicamos a ignorarla.


Después de Las Vegas el volvió a Colorado y yo a Virginia con la maravillosa coincidencia de que nuestros celulares eran Verizon, lo que en EU significa llamadas ilimitadas gratis, ¡Y vaya que las aprovechamos bien! Hablábamos incontables veces al día y por largas horas, sepa Dios que nos contábamos y porque no se nos acababan las palabras, quizá era porque estábamos en circunstancias similares: lejos de casa y cuidando niños ajenos.


Total que en alguno de esos minutos gratuitos un día salió el plan de "reencontrarnos" en NY, se compraron los boletos y un día de julio del 2005, cada quien tomó un avión para toparnos con que las relaciones telefónicas no son garantía de que las presenciales funcionen.


Las cosas no fluyeron ni un poco desde el minuto 1 y el choque de expectativas fue tan fuerte, que para el 2o o 3er día en Manhattan y después de haber caminado por Boston en calidad de zombie, yo ya consideraba cambiar mi boleto y volver a Virginia antes de lo planeado.


Y justo cuando decidía si regresar antes de tiempo o no, el 3 de Julio de 2005, PJ recibió la llamada de su hermano para decirle que su papá, quien llevaba tiempo enfermo, había fallecido. Recuerdo la escena tan claramente que parece que la ví en un película. Sonó su celular. caminó hacia la esquina y vi su cara desencajarse. Caminé hacia él, colgó y me abrazó.


Se tomó unos minutos, no hubo lágrimas ni nada, me dijo "Estamos aquí por algo, que siga el viaje" y así fue. Pero esa noche anunció: "Quiero ponerme una buena borrachera" y esta que escribe se salió a buscar una tienda, la cual encontré y en la cual tuvieron la decencia de informarme que había Ley Seca. Tuve la suerte de que la tienda fuera de un latino al que literalmente le dije "Tengo a alguien destrozado porque se murió su papá, por favor véndeme esta botella y te juro que la escondo" Me la vendió "bajo mi propio riesgo" y esa noche, PJ se puso la borrachera de su vida.


Nunca, en mis 30 años he visto a nadie llorar así, como un niño; me partió el corazón.


Al otro día, volvimos cada quien a su "casa" y a los dos días de eso, PJ volvió a México para despedirse de su papá.


En cuanto a nosotros, las cosas se rompieron y no en muy buenos términos porque no supimos manejar la frustración de que en realidad éramos amigos telefónicos y no había nadita de química. A las pocas semanas y cuando él ya había vuelto a Colorado, yo regresé definitivamente a México y nos perdimos la pista.


Pero el Facebook hizo de las suyas, alguna vez anterior a esta nos escribimos como para "saludar", muy casual. Ayer, que se cumplieron 5 años de todo aquello, recibí un mail dándome las gracias por haber estado ahí. Sonreí porque la vida es casual y causal, porque uno se encuentra con la gente por y para algo y es solamente hasta que el humo de las pasiones se disipa, que uno logra entender porqué y para qué.

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.