Translate!

Del amor "de a deveras" y otros abismos posteriores.

No podría definir cabalmente "el verdadero amor" y casi puedo apostarles que ustedes tampoco; jamás nos pondríamos de acuerdo. Y es que el amor es un concepto completamente subjetivo y además, hoy en día se llama así a tantas cosas, que no son buenos tiempos para crear un concepto común. Cada quien habla como le va en la feria...

Y yo les respeto sus conceptos, quién soy yo para juzgarlos cuando el mío propio parece un Picasso. Todo mundo dice "Qué chido", pero nadie entiende nada.

Si hoy me metieran a una Cámara de Gesell les diría mirando el cristal que el amor se siente como un abismo negro, negro y que la luz no parece vislumbrarse ni por un mínimo recoveco. Tendría que contarles en el tono más patético posible que pienso en un alguien-algo y todavía me duele el pecho, que es un dolor agudo, profundo, tan cursi como indescriptible. El corazón se me hace pasita y esas ganas de llorar no han claudicado en meses que ya se hiceron años. A-ños. Ma-dres.

Yo qué voy a saber si esto es el amor, el amor después del amor, tal vez (recita la canción), o los escombros de un terremoto que no ha parado de tener réplicas. Si hoy me lo preguntaran les diría que el amor bonito se siente a todo color, en 4K, pero que lo que sigue después de él es directamente proporcional en grises, en una imagen pixeleada de lo que uno creía contra lo que es.

No ando pesimista, ando bien honesta. Ha de ser la lluvia o esos textos que me encontré en una laptop vieja que tuve a bien prender hoy. Uno de ellos era un relato. La crónica de una noche de muertos que a un par nos hizo sentir bien vivos. Un ataque de melancolía que llega hasta las muelas y lo cimbra todo. Pinche nostalgia. Pinche todo. 

Comentarios

Entradas populares

Chocolates!

Mi foto
Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.