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De Colaboración y Otras Formas de Salvar al Mundo...

Hasta hace no mucho, la fórmula para lograr el éxito laboral era: qué sabes hacer + cuánto puedes cobrar por ello. Hoy en día, ante un mundo globalizado y una fuerte competencia prácticamente en todos los sectores, dicha fórmula resulta insuficiente. 

En lugar de acaparar, la tendencia hoy en día es delegar. A la fórmula del principio habría que hacerle algunos cambios para que quedara algo así: qué sabes hacer + a quién puedes ayudar con ello + de qué manera se benefician ambos.

El surgimiento y la cada vez mayor popularidad de las redes de contactos (también conocidas como networking) se ejemplifica muy bien en las redes sociales, pero en este post quiero hablar de círculos más cercanos: familia, amigos, incluso compañeros (o ex compañeros de trabajo).

Si bien ciertas redes sociales como LinkedIn han ampliado el espectro de acción: Gente que busca y gente que busca que la encuentren, o aquel "Oye, recomiéndame a alguien que..." que hasta hace unos años se mantenía en petit comité, y que hoy en día ha cruzado fronteras, pantallas y hasta grados de separación; siendo esto la tendencia general, me gustaría hablar de lo particular.

Si en este momento les pidiera que hicieran una lista de 10 personas, la cual deberá incluir familia, amigos y conocidos, y después les pidiera que al lado de cada uno anotaran a qué se dedican en la vida y, por último les pidiera que buscaran la forma de relacionar laboralmente a más de uno, quizá y sólo quizá, lograríamos un LinkedIn manual, mucho más personalizado y, por ende, posiblemente más funcional. En fin, si tienen tiempo háganlo, y si no, ya saben que en estos posts no falta el tip didáctico porque Miss, pero niguno de ellos es obligatorio.

Otro ejemplo particular de esto de las recomendaciones es mi madre, mi LinkedIn personal. Así como lo leen. En los últimos 5 años he cerrado importantes chambas porque ella en pláticas casuales ha tenido el tino de lanzar el comentario "Mi hija es traductora" y ¡boom!, tengo dos libros y otras traducciones que agradecerle.

Ahora bien, también se vale delegar o recomendar a gente que se dedica a lo mismo que uno (¿¿Pero qué te pasa, Gonsen?? Mi chamba es mía). Y les pongo un ejemplo claro. Yo soy traductora, pero sólo traduzco español - inglés - español (y de pronto hasta portugués - español), y a veces las empresas me piden traducir a otros idiomas. Justo hoy, con alguien que no conozco en persona pero de cuyo trabajo sí he oído porque le trabajamos a la misma empresa, intenté crear un nexo laboral porque traduce en otro idioma.

No sé, igual y es muy romántico, pero yo sí creo en las reacciones en cadena, y en que una misma idea puede resultar buena para mucha gente. Creo fielmente que el mundo necesita mucho y cada vez más de esto.

Por ejemplo, hace unos días me reuní con una amiga y me contó de un proyecto bien padre. De una idea que tomaron de una comunidad en España, surgió el plan de hacer un taller de tejido con plástico para gente que vive en Ecatepec. La idea es enseñarles a hacer parasoles y más cosas. Para lograr dicha tarea tienen que juntar muchas bolsas de plástico, labor a la que también se han unido adultos mayores. No tengo ni que desmenuzarles la cantidad de cosas positivas que esta sola idea va a generar, ni el número de personas que se verán beneficiadas. Es muy claro, los beneficios serán ecológicos, sociales, emocionales, y esperemos que un enorme etcétera. (Por cierto, si alguien quiere donar bolsas de super, de tiendas departamentales o de donde sea, siempre y cuando sean de plástico, contacten a @Julietats en Twitter)

Y así... todos tenemos ideas, y, en su defecto, todos tenemos ganas de ser partícipes de algo, así que es cuestión de sentarse a hablar y ver quién jala.

Pensé en este post e inmediatemente vino a mi mente la imagen que la que lo ilustra. Esa mera es la idea, pero dejo que la desarrollen en equipo, porque Miss. Oh, que la...

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.