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De quererse a uno mismo y otros menesteres no menos importantes.

Tengo una debilidad importante por la gente auténtica. El término es amplio y probablemente a cada explicación dada, ustedes le pondrían un "pero"; por ejemplo, si les digo que me refiero a gente que no siempre actúa bajo las normas del "deber ser", ustedes posiblemente pensarían que me refiero a gente que infringe las leyes. Por eso no voy a definir nada, porque sé cómo funcionan hoy en día las redes, así que dejaré que ustedes tomen su propio concepto de "autenticidad" y lo utilicen para leer este post.

En fin... la introducción a este texto tiene poco que ver con el mismo y eso no me hace auténtica, me hace un claro ejemplo del déficit de atención. Inicio así porque quiero contarles la historia de alguien, una de mis personas favoritas, y a quien conocí gracias a Twitter, cuando conocer a alguien por este medio me parecía algo sumamente peligroso (no que ahora no me lo parezca, pero el número de buenas experiencias sustentan que no está demás darse la oportunidad).

La persona de la que les habló debe haber sido de las primeras por las que tengo que agradecerle a la red social del ave. Un encuentro francamente afortunado. Además de las muchas cosas que le admiro, como su mente ágil, su enfoque de las cosas en los peores momentos, su visión redonda de la vida cuadrada y su plática incansable, está el hecho de que una vez me contó algo sobre una rola de Miguel Bosé que ahora hace que se me anude la garganta cada vez que la escucho (soy cursi, eso ya lo saben).

Me dijo que su canción favorita del español era "Te amaré" y yo inmediatamente pensé que era porque: a) alguien se la había dedicado b) ella se la había dedicado a alguien. Le atiné pero no con tanta precisión. La respuesta era B. Ella se la había dedicado y había decidido dedicársela para siempre a sí misma. ¡BAM!

Pasamos tanto tiempo buscando la forma de querer a otros y de que otros nos quieran, que muchas veces olvidamos por completo lo primordial. Ya lo dice una de las frases más masajeadas del mundo "Para poder querer a otro, primero hay que aprender a quererse a uno mismo", pero, no me dejarán mentir, al menos una vez en la vida (y conste que dije "al menos") esta tarea no resulta tan fácil. 

Que si los fantasmas, que si las culpas, que si las inseguridades, que si los años, que si los kilos, que si soy o no buen (a) padre, madre, pareja, amigx, hermanx, ETCÉTERA. Aunque la vida sólo avanza hacia adelante, el camino no es para nada lineal, más bien se asemeja a una montaña rusa que a veces tiene muchas bajadas, y es más que nunca en esos momento que el amor propio tiene que buscar la forma de salir a flote.

Quiero pensar que aumentar el amor propio (en algunos casos hay que empezar por construirlo) nos hará más congruentes, más fuertes, y nos permitirá usar palabras como "no", "sí", "siempre" y "nunca" de una forma mucho más honesta. Quiero pensar.

Así que ahora he adoptado la táctica de mi querida amiga. Esa bendita canción de Bosé no podría ser más clara: "Me amaré no matter what". Y es que si andamos por la vida haciendo promesas de ese calibre a otras personas, lo más congruente sería que empezáramos por nosotros mismos, que iniciáramos por ser menos crueles y duros con nuestras propias debilidades y que de vez en cuando fuéramos un poco más condescendientes hacia nuestro propio lado.

Ahora bien, también está la bonita opción de ayudar a otros a recordar quiénes son. Y entonces pensé en hacer un ejercicio que, de haberlo publicado, probablemente me habría costado un navajazo en la yugular (ok, estoy exagerando). Pensé en hacer una lista de mi gente querida y escribir al menos dos cosas que me parecen formidables de cada uno (aunque obviamente tengan mil más). Primero pensé en hacerlo públicamente, quizá aquí, pero luego pensé que donde se me llegara a olvidar alguien, la herida de susceptibilidades sería profunda, y nada deja más huella hoy día.

Así que lo haré en privado y buscaré la forma de hacérselo saber a cada uno. En una era en la que prácticamente damos por hecho casi todo, qué mejor que romper con ello y decirle al otro lo que vale.  Lo decía al inicio, ya estamos muy acostumbrados al juicio, sobre todo al juicio negativo, ¿qué tal si lo hiciéramos justo al revés nomás para ver qué pasa?. ¿Y qué tal estaría empezar por uno mismo y hacer una microlista de "Lo bueno de mí es que..." y de ahí seguir con nuestra gente para luego decírselos de la forma en que nos parezca más conveniente?...

¿Recuerdan ese video en donde se muestran fotos de gente antes y después de decirles que son "hermosos"? Bueno... Se los dejo en el tintero. Cuenten si lo hacen y cuenten los resultados, plis.

No sé, yo sólo estoy pensando en voz alta porque de camino a casa sonó Bosé y porque ella, la querida amiga que inspiró este post, acaba de cumplir años. ¡Gracias! Happy post-bday! Tú sabes quién eres.




Comentarios

  1. Admiro tantas cosas de ti, aprendo mucho conociéndote día a día aunque no todos los días te vea, escriba o hable, hay acciones, palabras y mucha música que me recuerda a ti, pero amiga, 2 palabras es muy poco para definirte pero las encontré: Te Amo.

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    1. Edda Mary, gracias por tus palabras. Por todo. Porque no importa cada cuánto hablemos o nos veamos, la amistad está ahí.

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  2. Ay Gonsen, Gonsen... No nos vuelva a poner así, o...
    En fin. De ti me gusta tu genio y tu ingenio. Esa capacidad que tienes de mover emociones en apenas 140 caracteres. El que lograras sumar a tantos Asintoteros... y la buena charla el día que te conocí en persona. Entre otras cosas, pero "son mucho más de dos". Abrazo.

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    1. Gonzalo, muchas gracias por tus palabras, son bien bonitas. Gracias por seguir este blog y por tu labor incansable por las letras. Gracias también por la sorpresa de aquel día. Un abrazo!

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

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Fologüers.