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De la Chica del Tranvía.

Sucedió en España, lo que significa que "aquí y en China" hemos cruzado la línea.

Un chavillo se sube una noche al tranvía en Murcia y una chica le gusta. NO SE ACERCA. Decide pegar carteles por la ciudad describiendo el corto encuentro y poniendo SU teléfono con la esperanza de que la chica lo busque.

Al inicio, los medios hacen toda una historia alrededor, entrevistan al chico, la historia se hace viral y entonces empieza a deformarse. El chico de Murcia es tachado de "machista y acosador"... What da fuck!

Para echarle más leña al fuego, una turbofeminista, de esas que ahora abundan y que ya no saben ni por qué ni contra quién luchan, escribe una carta PRETENDIENDO ser la chica, en la cual prácticamente dice que el chico es un violador en potencia... WHAT DA FUCK!! 

Nadie investiga de dónde proviene la carta de respuesta y mucha gente comienza a agredir al chico, ya no solamente por medio de las redes, sino también vía telefónica.

Así que lo que pudo ser una bonita historia, se convirtió en polémica, en un juicio público y masivo a un desconocido y ante los ojos que no perdonan NADA (los de las redes sociales), haciendo que el romanticismo se revolcara en su tumba.

El acosador se habría bajado del tranvía para seguirla mientras le decía (o no) palabras ofensivas; el acosador la habría continuado siguiendo incluso cuando ella acelerara el paso o le pidiera que se alejara. El acosador no da opción ni tregua.

Muy probablemente, el "violador en potencia" se habría masturbado en el mismo tranvía mientras la miraba... ¿Pero colocar una carta con un número de teléfono, que además lo deja vulnerable al contacto de una sarta de moralinos, guardianes de las buenas conductas? ¡Por Dios!

Un caso similar y que también involucraba al tranvía sucedió en otra parte de España con un par de diferencias. La primera, en lugar de una carta, se colocó en una red social LA FOTOGRAFÍA, obviamente tomada sin consentimiento, de la persona que se buscaba. La imagen se viralizó. Segunda diferencia, quien lo hizo fue UNA CHICA buscando a un chico. Nadie la juzgó. Porque nosotras no somos acosadoras, nosotras somos románticas o tiernas. Okeeei.

Soy mujer y al igual que todas he vivido cosas que me resultan muy molestas o incómodas, tanto en las calles como en otros lugares, pero hemos perdido por completo la objetividad, y a este paso, TODOS los hombres serán considerados verdugos y TODAS nosotras víctimas. Ese momento será muy lamentable y tendrá repercusiones que irán mucho más allá de Facebook o Twitter.

Hace un par de meses se me acercó un hombre en una tienda para primero disculparse y después decirme que tenía muy bonitos ojos. Me preguntó si tenía algún compromiso o si podía pedirme mi teléfono. Le dije que sí tenía un compromiso. Me agradeció, se despidió y se alejó. Asumo que en el mundo feminazi fui víctima de acoso… Pff.

PD. La verdadera chica del tranvía sí llamó al chico de Murcia.

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.