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De dos.

Se acerca el dos a pasos agigantados. Ese dos que a veces se siente como días, otras veces como milenios y otras más como lo que es. 

Podría iniciar este post con un drama tras otro, hablándoles de lo difícil, de lo triste, de los momentos en los que deseé que viniera el gran sismo y nos llevara a todos, obviamente empezando por mí. Pero nel… el drama, el de a devis, me duró ya mucho tiempo. Ya anduve de mírame y no me toques, de tócame y no me mires y de regreso, y ninguno de esos caminos me parece ya atractivo. 

Sólo vine a escribir aquí porque me niego a ir a escribir a Gmail. Sólo vine a escribir aquí para ver si de una vez por todas el corazón y la cabeza se ponen de acuerdo y le paran a su desmadre. Ya los llevé a correr, a nadar, a terapia, a él, al extremo, aquí, allá, y parece que siguen sin estar listos para llegar a una decisión de común acuerdo.

He decidido que por mí, se pueden partir su madre. Hagan de cuenta que los estoy mirando desde las gradas y aún no decido a qué equipo le voy. Por eso no le voy a ninguno, al igual que en el futbol, le voy al que gane.

Me rendí, pero no para aventarme al piso. Me rendí para poder levantarme y seguir caminando muy a pesar de mis demonios. Para sumirlos en el agua mientras cuento "una, dos, tres brazadas *respiro*…"; para ir al cine y llorar a la menor provocación, para volver a beberme un mezcal sin extrañar nada, para mejor beberlo a su salud, a la nuestra, a la de todo lo que no entiendo; para teclear en chinga y entregar más trabajo, para tener más dinero y en cuanto todo me dé comezón, irme a hacer el mismo proceso pero a otro lado: la playa, el bosque, la mismísima chingada, si quiero y me alcanza para pagar.

Vine a escribir aquí en lo que el corazón y la mente se pelean para decidir quién le extraña más y quién, por fin, va a poner orden, porque ahí viene el 16.

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.