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De Diablos, Ángeles y canciones....


Cuántas veces no hemos visto esta imagen en la que uno y otro susurran al oído de un individuo hacia donde debe ir. Yo últimamente los escucho fuerte y claro a los dos... al mismo tiempo...todos los días...¡Pfff! 

Últimamente hay una revolución aquí, un sismo diario que presenta el mismo epicentro con nombre y apellido y que me ha puesto la vida un tanto de cabeza y yo, que estoy tan desacostumbrada a estos movimientos telúricos, siento que mis reacciones van del cielo al infierno en cuestión de minutos.

Tras la experiencia del temazcal me queda claro que una de las peores cosas que puede experimentar un ser humano es perder el control de sí mismo (con sus sagradísimas y hermosas excepciones, aquellas que nos dejan viendo lucecitas; pero ese, definitivamente es tema de otro post). 

Así que cuando eso pasa, cuando siento que la corriente me está jalando hacia lugares desconocidos (o quizá tan conocidos que dan Terror) aparece el Diablo y me susurra al oído, entre otras muchas cosas: "No te dejes. Este juego lo vas a perder como las grandes. Es más, está perdido desde el día uno" y entonces me cambia el semblante, la voz, las teorías y se me hace un nudo en el estómago que puede durar horas; y me da por soltar patadas, por defenderme de vayan ustedes a saber qué. 

Sin embargo, el poder del sonido de un simple y corto pero conciso mensaje o de una llamada, pueden hacer que aparezca el Angelito y le suelte un buen derechazo al Diablo mientras le dice "¿Ves? Tú cállate"  y a mí me dice al oído "No seas marica, Gonsen. ¿No era esto lo que querías?" y entonces entra el Diablo y dice "Sí, pero no así" y yo los miro a ambos y termino con la cabeza sobre el teclado y los dedos tamborileando sobre el escritorio.

Y ni hablar de las noches, ahí ese par de cabrones parecen hablar más, mucho más fuerte y mucho menos claro. Así que la cabeza se me vuelve una Torre de Babel y el nudo en el estómago se me va apretando más hasta que por fin me gana el sueño, y así every single day.

Y no es queja, la verdad es que ambos tienen un poco de razón y a mí sólo me gustaría saber por cuál de los dos debo tomar partido o de plano encontrar la forma de callarlos a ambos con un buen grito.

Y para explicar más gráficamente esta situación no tan hipotética, les dejo aquí la canción que me canta el Diablo...



Y aquí la cursilería con la que responde el tal Angel...


Amén.

Comentarios

  1. Celia Gómez Ramos24 de julio de 2014, 10:00

    Si no existiera ni Dios ni el Diablo, solo quedaría una... Eterna inconforme y llena -por fortuna-, de posibilidades.

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  2. Y quién mejor que usted para hablar de esos dos personajes ;)

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.