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De las Redes Sociales y el sentido de comunidad...




Como ya seguro casi todos saben, hace algunos días el tema central en redes sociales en México lo ocupó el caso del nieto del procurador y la hija del director del CISEN. Antes de iniciar de lleno con este post, aclaro mi postura general al respecto para que quede claro que una cosa es una cosa y otra distinta es el tema que voy a tocar. Lo que opino sobre tal situación es: No hay justificación alguna para que un hombre golpee a una mujer. Punto.

Ahora bien... En cuanto al tema de redes sociales y al fenómeno de comunidad que estas cada vez generan más, me parecieron interesantes dos cosas:

1. La primera; debido a la rapidez de viralización de este nuevo medio de comunicación, la gente ha llegado a confundir la justicia real con la justicia social. Golpear a una mujer es un delito, y en teoría los delitos se denuncian ante la ley para evitar la impunidad de quien los comete, pero en este caso los usuarios de las redes sociales están generando un fenómeno en el cual prefieren la rapidez de divulgación y lograr evidenciar a los involucrados buscando una impunidad "virtual" a sabiendas de que hay ciertos casos que por lógica tocarán más fibras que otros. En este caso específico, cuando aún no se sabía que esta chica era hija de quien es, solo se trataba del caso de una joven cuyo ex-novio entró a su casa mientras dormía y la golpeó en la cara. La combinación fue perfecta para que la noticia se reprodujera en tuits, RTs y comentarios alusivos: imagen + indignante tema social. Lo cierto es que para cuando la noticia ya había recorrido las redes, NADIE se preguntó si la versión era 100% cierta, si había que darle al individuo el más mínimo beneficio de la duda. Conocidos y sobre todo desconocidos de la, hasta ese momento, presunta víctima, levantaron la voz acribillando virtualmente al tal sujeto que al principio también era un vil desconocido. 

Pero de pronto la historia da un giro cuando sale a la luz que ambos son familiares de  personajes públicos, da otro cuando después de haber dicho que ella había levantado una denuncia, resulta que no lo hizo, que prefirió usar Twitter, y finalmente da sus últimos vuelcos cuando el chavito acepta haber golpeado a su exnovia y se rumora fuertemente (nuevamente en tuits) que sus respectivos abuelo y padre negociaron la "no aplicación de la justicia". Fin del escándalo, fin de la historia. 


2. No es la primera vez que sucede un fenómeno similar; recordemos el caso de Renata, la chavita que no desapareció sino que decidió "irse de monja" mientras las redes sociales se volvían locas buscándola y lo cual terminó en cientos de burlas hacia ella, patrocinadas por el mismo medio que días antes estaba "consternado" ante su desaparición; o qué decir de la señora que supuestamente estaba abandonando a su perro allá por rumbos de Coapa y cuya vida se vio seriamente afectada por un "defensor de la justicia" y otros cuantos desinformados más; o de las fotos de los niños "güeros" que trabajan en semáforos y que incluso cuando ya se aclaró que no son niños robados, las fotos siguen circulando. En estos últimos días hubo también un tuit en el que alguien anunciaba que una camioneta había sido robada con tres niñas dentro. Resultado: cientos de RTs que continuaron incluso cuando se aclaró que la noticia era falsa. 


La velocidad de las redes sociales nos está comiendo y ha fomentado que nos convirtamos en jueces y "parte" de historias cuyas circunstancias reales, las más de las veces, desconocemos. 


Cada quien sus tuits, sus RTs y sus medios de denuncia, yo no soy nadie para aleccionar con frases del tipo "Infórmense antes de RT/opinar/divulgar", ca´quien... lo que sí da miedo es pensar que esa facilidad que ahora tenemos de opinar/divulgar simplemente apretando "send", pueda terminar en segundos con la reputación de cualquiera. 

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.