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El amor y otras historias en los tiempos de la Tecnología...


La eficacia social de los nuevos medios de "comunicación" puede ser vista desde varios ángulos. Yo misma puedo contarles historias de éxito vividas gracias al Twitter, en donde he tenido la buena fortuna de toparme con gente verdaderamente increíble. 
Pero es que el Twittar se cuece aparte. Yo sigo sosteniendo la teoría de que cuando uno comparte 140 caracteres de manera constante con alguien, es porque con ese alguien tienes algo o mucho en común. Puedo jactarme de decirles que no hay una sola persona con la que yo tenga constante contacto vía Twitter, a la que haya conocido en persona y me haya decepcionado. Por el contrario; hoy por hoy cuento con verdaderos amigos con quienes la relación comenzó por ese medio. Trás compartir y debatir tantos pensamientos e ideas, el pronóstico y las probabilidades de que la relación traspasara las fronteras del TimeLine, eran elevadas.
Pero en esta ocasión y tomando como pretexto la queja que hiciera en su propio TimeLine uno de mis más grandes amigos, hablaré de los lazos y las relaciones creadas por medios de "contacto" instantáneo.

Este amigo se quejaba del hecho de que whatsapp se hubiera convertido en su único medio de contacto con la persona que le interesa. Este grito de guerra es cada vez más común; hemos pasado de lo real a lo virtual en cuestión de megabytes.

Somos una generación que ha presenciado en primera fila los más grandes adelantos tecnológicos, pero a pesar de que hemos visto pasar nuestras conversaciones, amistades y romances del biper al whatsapp, pasando por los SMSs, en el fondo seguimos siendo unos románticos necesitados de CONTACTO en el sentido más puro de la palabra.

Es innegable el hecho de que los mensajes de texto poseen un encanto peculiar. Yo misma me declaro fanática de los mismos, sobre todo cuando son inesperados, a deshoras y más aún cuando vienen de alguien que al aparecer en el "Remitente" te provoca mariposas online.

¿Quién no tiene guardado en la memoria (ya sea del teléfono, la computadora o la propia) uno o varios mensajes que nos han puesto la vida de cabeza en pocos caracteres?

¿Qué decir de esa bendita (a veces más bien maldita) espera de una respuesta cuando enviaste algo "intenso"? Claro que ahora el BB Msn y el Whatsapp nos han medio facilitado la espera porque tienen el "detallazo" de indicarnos cuando nuestro mensaje ha sido envíado e incluso -en el BB msn- cuando ha sido leído (Entrecomillo lo del "detallazo" porque puede resultar contraproducente ver que aparecen las dos palomitas y que el receptor no ha contestado, pero esa... es otra historia)

¿Hasta qué punto esta nueva forma de comunicarnos nos ha ayudado o más bien ha fomentado que algun@s escondan pensamientos y hasta sentimientos detrás de un pequeño teclado? ¿Qué tanto han servido estas herramientas como disfraz para bien o para mal? ¿Qué tanto nos han alejado de "darnos la cara"?

Lo cierto es que las relaciones humanas se forman y conforman a base de acciones. Las palabras -como dice el dicho- "Se las lleva el viento", o en este caso la tecla "Borrar". Para aquellas relaciones fundamentadas en palabras, el paso de la pantalla a la realidad puede resultar mortal. Las palabras como tal no ofrecen más nexo que el instantáneo, es decir, este tiene el mismo carácter en velocidad pero no en eficacia y mucho menos en trascendencia.

No olvidemos que estas nuevas tecnologías no suprimen ni sustituyen las cosas más básicas. Las relaciones humanas se llaman así por algo, si no se llamarían relaciones virtuales. Este tipo de contacto es en realidad complementario, no principal.

Aquí y en China, en el mundo real y en el virtual, una palabra que no conlleva hechos, puede enviarse directo y sin escala a la papelara de reciclaje.

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

¿Quién y de dónde?

Fologüers.