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Del nombre científico de las ganas...

Últimamente me ha tocado escuchar cada historia, que lejos de animarme a creer en el, al parecer sobrevalorado "amor", me ha llevado a cuestionarme si deveras sabemos lo que eso significa o sí más bien hemos tergiversado el concepto hasta adaptarlo a nuestras propias necesidades y a nuestra propia conveniencia.

Hoy, mientras caminaba por MA de Quevedo, ipod al oído (como camino casi siempre) vino a mi mente la idea de que el amor es más bien el nombre científico que se le ha dado a las ganas. Y por favor no me mal interpreten, no quiero decir con esto que no creo en el sentimiento como tal y que he reducido el supuesto motor del mundo a una cuestión meramente física; cuando digo "ganas" me refiero al sentido general de la palabra.

Vayamos a lo más básico. Tenemos ganas de no estar solos, lo bautizamos como amor y sus variantes. Tenemos ganas de tener un hijo y le colgamos la bandera del amor. Tenemos ganas de proteger a la familia, a los amigos y hacemos lo mismo. Tenemos ganas de crecer laboralmente y le llamamos "amor al arte" y así sucesivamente.Esas son las "ganas" que podemos llamar positivas.

Ahora bien, me refiero también a la contra-parte de las "ganas" sin trasfondo, a ese sentimiento momentáneo que nos hace bautizar las cosas con un nombre que no le corresponde porque las ganas momentáneas son, como su nombre lo indica, una cosa pasajera que no tiene bases y que a la menor provocación se derrumba con todo y nombre. 

Así que todo indica que la premisa es que el amor o va con ganas o las ganas solas no sirven pa esas cosas del amor trascendental.

Total que cada quien le ha ido poniendo sus propias reglas a esto; total que no puedo contarles la historia que inspiró esta entrada porque no puedo balconear, pero sí puedo decirles que no deja de asombrarme que este concepto, sea cual sea el que más les guste, sea cada vez más perecedero. Hoy sí, mañana si tengo ganas.

Comentarios

  1. Yo veo al amor como una droga que te hace realizar cosas que por ti mismo, en un estado "natural" (no-narcotizado) dificilmente harías.

    A veces uno tiene ganas y hace las cosas, otras aunque sea con ganas uno se pregunta para qué o por qué hacerlo y es precisamente ahí donde entra el amor.

    Desde mi punto de vista, primero el amor es una especie de ganas, es irracional y impulsivo. Después de cierto tiempo no desaparecen en su totalidad las ganas pero nace un por qué (o un para qué). Esta segunda etapa es un poco más racional que la primera, no siempre ocurre, pero es precisamente este el amor que mantiene unidas a las parejas por años.

    Saludos.
    (También te manda saludos un pequeño amigo Latosso, es buen muchacho, tenle paciencia)

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  2. Estoy muy, muy de acuerdo.
    Lo que en lo personal me preocupa es darme cuenta cuantas personas se quedan sólo en la fase de las "ganas" y peor aun, los que se quedan con ellas...

    PD: Dígale al Latosso que lo quiero harto y que le tendré paciencia toda mi vida, que para eso soy su madre

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Fanática de la utopía y cursi de clóset. Nómada. Creo en lo que no cree casi nadie y desconfío de aquello en lo que creen muchos. Mi alter ego se llama Violetta. Nunca me he enamorado a medias; me enamoro o no y cualquiera de las dos, se me nota. Algo Facebookera pero muy Twittera. Me gustan las historias ajenas y las frases sueltas. No corro, no grito y no empujo. Terca como mula y aferrada como capricornio. Cuando el mundo se me enreda, camino y si se me pone muy de cabeza, tomo una maleta y me voy a dar el rol. Tengo adicción por los mensajes de texto y/o las visitas inesperadas a deshoras de la noche; por NY, por San Cris, por los "chick flicks", por los libros de Angeles Mastretta y por los chocolates con mazapán de Sanborns. De vez en cuando practico el autoboicot. Escribir es el saco que me cobija y a veces ese saco le queda a alguien más.

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Fologüers.